Lo único inevitable en la vida, es el paso del tiempo. Aparecen canas, arrugas, flacidez; y se va la flexibilidad, la visión, la memoria... es un intercambio muy injusto.
Conozco a muchas personas con temor y terror a envejecer: las mujeres más por la apariencia, y los hombres por las habilidades (o al menos en estos casos).
Seamos realistas, después de los 30, y eso siendo optimista, todo va cuesta abajo. Literal.
Y ahora que la filosofía 'como te ven te tratan' está más en uso que nunca, la carrera por la jovialidad es encarnecida.
Pero, en lo personal... creo que no tiene sentido. La edad es irreversible, por más que luches en contra de las manecillas del reloj.
Lo más que se puede hacer, es simplemente mantener la salud, y tal vez con eso (y unos buenos genes) se pueda engañar por un rato más al ojo humano; o mejor, esperar a que las tendencias cambien y de nuevo las marcas de la experiencia estén en boga. Cualquier cosa es posible.
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Los diez años de Verónica, Jan Saudek



